Un chofer de la línea 113 de colectivos abandonó el volante de la unidad en marcha por la avenida Rivadavia, a la altura del barrio porteño de Flores, para agarrarse a las piñas con un pasajero que lo increpaba. Pese a que su infracción no causó accidentes ni heridos, la situación derivó en un despido con causa inmediato. Sin embargo, el conductor argumenta que se trató de una situación compleja y reclama cobrar la indemnización.
El episodio ocurrió a fines de enero pero se dio a conocer este jueves. Nicolás, el chofer despedido, brindó su versión de los hechos esta mañana al canal Argentina|12 para disculparse públicamente y justificar su infracción.
En rigor, el incidente tuvo lugar pasadas las 23 del domingo 25 de enero, cuando el colectivo se dirigía a Barrancas de Belgrano por la avenida Rivadavia, a pocas cuadras de la intersección con la avenida Nazca. Según el conductor, la batería “estaba andando mal”, por lo que se vio obligado a manejar a baja velocidad. “Apagué el aire y las luces para que la batería pudiera recargarse y que pase las revoluciones para andar en segunda y tercera”, precisó. Entonces, desde el fondo de la unidad, un pasajero comenzó a gritarle y a insultarlo para que apresurara la marcha. “Estaba alcoholizado”, remarcó.
Según sus palabras, intentó explicarle el problema técnico que atravesaba la unidad, y le ofreció descender para que pudiera tomarse otro colectivo de la misma línea. No obstante, el hombre rechazó la opción, y el colectivero continuó el viaje. Entonces, el pasajero se adelantó y lo agredió verbal y físicamente.
A partir de entonces ocurrió una escena digna de ser utilizada en una película de terror: en medio de la discusión, el chofer se levantó del asiento, abandonó el volante y se dirigió al pasillo donde se enfrentó a piñas con el pasajero.
Mientras peleaban, el colectivo siguió su marcha a la deriva por la avenida Rivadavia. Pasajeros, autos, motos y transeúntes quedaron expuestos a un enorme peligro: un hombre que viajaba en el colectivo de la línea 113 se asustó y saltó del transporte en movimiento.
Después de cruzar en rojo la Avenida Nazca y quedar en contramano, el chofer puso el freno de mano y detuvo el vehículo. Por fortuna, la situación no derivo en un accidente ni dejó heridos.
Este momento fue registrado por las cámaras de seguridad que posee el colectivo. Las imágenes provocaron una profunda indignación y rechazo y el chofer, que tenía más de 15 años de antigüedad en la empresa, fue despedido con causa.
“Les vino como anillo al dedo, se manejan así los empresarios”, criticó Nicolás, quien afirma tener un hijo con discapacidades. Abatido por la situación, busca revertir la opinión negativa y justificar su situación para cobrar aunque sea la indemnización por despido.
“Quedé detenido por varias horas en la comisaría y en la fiscalía con el muchacho que me agredió. La empresa me dejó tirado completamente, me arruinaron. Los 15 años que trabajé se los regalé. Les pedí por favor que me mantuvieran, porque saben mi historia con mi nene”, lamentó.
Nicolás expresó temer no poder encontrar otro trabajo en el rubro del transporte por el episodio que vivió. Afirmó que la situación lo dejó “arruinado”. “Si ese muchacho no se subía alcoholizado, esto no pasaba”, aseguró.
“Mi papá laburó 25 años en la misma empresa, le dicen Chuki, y a mí me dicen el hijo de Chuki porque hago videos bailando arriba del colectivo… No soy un peleador”.
Por último, criticó: “Ese muchacho va a seguir subiendo en pedo a los colectivos, y todo queda en la nada. ¿A cuántos choferes mataron? Dijeron que iban a hacer las cabinas y no hicieron nada, echan a los empleados con antigüedad, y toman chicos nuevos”.
Fuente:
Página 12






