El conductor fue desafectado del servicio luego de que inspectores de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte detectaran alcohol en sangre durante un control previo a la partida. El procedimiento impidió que iniciara el viaje al volante del micro y volvió a poner el foco sobre las inspecciones preventivas en el transporte de pasajeros.
Un conductor profesional que estaba por iniciar un viaje en ómnibus de larga distancia desde la Ciudad de Buenos Aires hacia Mar del Plata fue apartado del servicio tras dar positivo en un control de alcoholemia realizado por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
El procedimiento tuvo lugar en el Parador Liniers, donde agentes del organismo fiscalizaban las condiciones de los conductores antes de la salida de los servicios.

Durante la inspección, el test efectuado al chofer arrojó 1,06 gramos de alcohol por litro de sangre, un resultado incompatible con la normativa vigente para conductores profesionales, que establece tolerancia cero.
La situación fue comunicada oficialmente por la CNRT el 13 de octubre de 2026.
El conductor fue desafectado antes de iniciar el viaje
Según informó el organismo nacional, los inspectores detectaron la presencia de alcohol durante los controles realizados antes de que el micro comenzara su recorrido hacia la ciudad balnearia.
Tras obtener el resultado positivo, las autoridades procedieron a desafectar al conductor del servicio y aplicar las sanciones correspondientes.
La intervención permitió impedir que el chofer condujera el ómnibus en esas condiciones, evitando que iniciara el trayecto con pasajeros hacia la Costa Atlántica.
La CNRT no precisó públicamente la identidad del conductor, la empresa de transporte involucrada, la cantidad de pasajeros que debían viajar ni el horario previsto de partida.
Tampoco se informó si la empresa dispuso inmediatamente un conductor de reemplazo o si el servicio sufrió demoras como consecuencia del procedimiento.
Alcohol cero: qué establece la normativa para los choferes profesionales
En Argentina, los conductores de transporte de pasajeros deben respetar la exigencia de alcohol cero al volante.
Esto significa que cualquier resultado superior a 0,00 gramos por litro constituye una infracción para quienes tienen la responsabilidad de trasladar pasajeros.
La normativa contempla mecanismos específicos de fiscalización y sanción, que incluyen la desafectación inmediata del conductor cuando se detecta un resultado positivo.
De acuerdo con los procedimientos aplicables a los servicios bajo fiscalización nacional, las autoridades pueden retener la licencia profesional y permitir que el operador presente otro chofer debidamente habilitado para continuar el viaje.
Si no se cuenta con un reemplazo en las condiciones previstas por el procedimiento, también puede corresponder la retención del vehículo.
Estas disposiciones buscan evitar que los pasajeros queden expuestos a riesgos derivados de la conducción bajo los efectos del alcohol.
Los controles comienzan antes de que el colectivo salga a la ruta
Las inspecciones de alcoholemia forman parte de las tareas habituales de fiscalización de la CNRT en terminales de ómnibus, paradores y diferentes puntos de la red vial argentina.
La finalidad es verificar que los conductores profesionales estén en condiciones de prestar el servicio antes de ponerse al volante.
Estos procedimientos pueden complementarse con controles sobre documentación, habilitaciones y condiciones técnicas de los vehículos.
En los servicios de larga distancia, la fiscalización preventiva adquiere particular importancia debido a la duración de los trayectos, la circulación por rutas nacionales y la cantidad de personas que pueden viajar en una misma unidad.
En el caso del conductor detectado en Liniers, la inspección permitió intervenir antes de que comenzara el recorrido.
Antecedentes: otros choferes también fueron apartados durante 2026
El episodio registrado en Liniers no fue el único caso de alcoholemia positiva detectado por la CNRT durante este año.
El 15 de junio de 2026, el organismo informó un procedimiento realizado en la Terminal de Ómnibus de Pacheco, donde un chofer que debía trasladar pasajeros hacia Capilla del Monte, Córdoba, registró 0,35 gramos de alcohol por litro de sangre.
El conductor fue desafectado inmediatamente y la empresa dispuso su reemplazo por otro profesional habilitado, lo que permitió la continuidad del viaje.
Otro antecedente se registró el 15 de abril de 2026 en la terminal de Comodoro Rivadavia, Chubut.
En aquella oportunidad, agentes de fiscalización detectaron alcoholemia positiva en un conductor que también estaba por iniciar un servicio con destino a Mar del Plata.
La CNRT informó que el chofer fue desafectado y que se dispuso la suspensión de su licencia profesional.
Estos procedimientos reflejan la importancia de detectar las infracciones antes de que los vehículos comiencen sus recorridos, especialmente en servicios interurbanos que atraviesan varias provincias.
La importancia de la prevención en el transporte de pasajeros
Los controles de alcoholemia cumplen una función preventiva dentro de la seguridad vial.
El consumo de alcohol puede afectar capacidades necesarias para conducir, entre ellas el tiempo de reacción, la coordinación, la atención y la evaluación de situaciones de riesgo.
En el transporte de pasajeros, estos factores resultan especialmente relevantes debido a la responsabilidad que implica conducir vehículos de gran porte.
El caso de Liniers demuestra la importancia de los controles previos a la partida: el conductor fue detectado y separado del servicio antes de salir hacia Mar del Plata.
Aunque el comunicado oficial no brindó información sobre el desarrollo posterior del viaje, la intervención de los inspectores evitó que el profesional involucrado iniciara el recorrido al volante del ómnibus.
Fuente principal: Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), comunicado oficial del 13 de octubre de 2026. Información complementaria: comunicados oficiales de abril y junio de 2026.




