Vietnam lanzó 50 colectivos eléctricos gratuitos para llevar estudiantes a la escuela

La provincia de Quảng Ninh puso en marcha un sistema específico de transporte escolar con colectivos eléctricos operados por VinBus. La primera etapa cuenta con 50 unidades de 30 plazas distribuidas en seis recorridos y apunta a atender a unos 2.000 alumnos. Para los estudiantes habilitados, el costo del viaje está cubierto en un 100% por fondos públicos.

Vietnam acaba de sumar una nueva aplicación para el colectivo eléctrico: llevar alumnos a la escuela.

Desde el 5 de septiembre, estudiantes de Hạ Long, Hồng Gai y Hà Tu, en la provincia nororiental de Quảng Ninh, cuentan con un sistema específico de transporte escolar operado íntegramente con colectivos eléctricos de VinBus. La iniciativa fue presentada oficialmente dos días antes y, según las autoridades locales, convierte a Quảng Ninh en la primera jurisdicción vietnamita en implementar un programa gratuito de este tipo.

La primera etapa comprende aproximadamente 50 colectivos eléctricos de 30 plazas, distribuidos en seis recorridos principales, para atender a alrededor de 2.000 estudiantes de 22 establecimientos educativos.

El dato interesante no está solamente en la cantidad de vehículos.

El proyecto combina electromovilidad, transporte público y política educativa, utilizando una flota que durante los horarios de entrada y salida funciona específicamente para trasladar estudiantes.

El viaje es gratuito para los alumnos

El programa fue aprobado el 25 de agosto por el Consejo Popular de Quảng Ninh para el ciclo lectivo 2026-2027.

Los estudiantes de instituciones educativas alcanzadas por la iniciativa reciben una subvención del 100% del valor del pasaje, financiada mediante el presupuesto estatal y canalizada a través del prestador del servicio de transporte.

En la práctica, para las familias significa disponer de un viaje escolar sin costo directo.

Al 19 de agosto, antes incluso del inicio formal de las operaciones, 1.728 alumnos pertenecientes a 14 escuelas ya se habían registrado para utilizar los colectivos.

Otras cifras oficiales difundidas durante el lanzamiento elevaban a algo más de 2.100 estudiantes la demanda prevista para la primera etapa, por lo que los números todavía pueden variar a medida que termine de consolidarse el esquema.

Seis líneas pensadas alrededor de las escuelas

Los recorridos conectan establecimientos de las zonas de Hạ Long, Hồng Gai y Hà Tu.

La operación se realiza principalmente de lunes a viernes, aunque algunos servicios también circulan los sábados de acuerdo con los horarios escolares.

El objetivo declarado por las autoridades no es solamente facilitar el traslado.

Quảng Ninh espera que el sistema permita reducir la cantidad de vehículos particulares concentrados frente a las escuelas, disminuir la congestión en los horarios de entrada y salida y comenzar a generar entre los alumnos el hábito de utilizar transporte colectivo.

Es un enfoque particularmente interesante porque intenta intervenir sobre uno de los momentos más problemáticos del tránsito urbano: los pocos minutos en los que cientos de familias llegan simultáneamente en autos y motos a los establecimientos educativos.

En lugar de tratar de ordenar ese tránsito una vez generado, la propuesta intenta evitar parte de esos viajes particulares desde el origen.

Cada alumno queda registrado al subir y bajar

El esquema incluye además un sistema específico de control.

Los estudiantes utilizan tarjetas electrónicas de identificación para registrar el ascenso y descenso del colectivo. Cada unidad opera con un conductor y un acompañante encargado de supervisar a los pasajeros.

Al finalizar cada recorrido, ese acompañante debe revisar completamente el interior para comprobar que no haya quedado ningún alumno ni pertenencias dentro del vehículo.

Paralelamente, el centro de operaciones supervisa la circulación de los colectivos para poder intervenir ante eventualidades durante el servicio.

Esto convierte al sistema en algo diferente de simplemente permitir que los estudiantes utilicen gratuitamente una línea urbana convencional.

Se trata de transporte colectivo dedicado a la actividad escolar, con vehículos, recorridos y procedimientos específicos.

50 eléctricos para reemplazar viajes particulares

Desde el punto de vista ambiental, la lógica también es interesante.

Un colectivo eléctrico no genera emisiones locales provenientes de un motor de combustión mientras circula. Pero el impacto potencial del programa aumenta si, además, consigue reemplazar una cantidad significativa de desplazamientos individuales en automóvil o motocicleta.

Ahí aparece una cuestión que será importante medir cuando el programa acumule algunos meses de funcionamiento.

No bastará con conocer cuántos alumnos utilizan los 50 vehículos.

También será interesante determinar cuántos de esos estudiantes eran trasladados anteriormente en vehículos particulares.

Ese indicador permitiría conocer con mayor precisión el verdadero efecto de la medida sobre congestión, circulación alrededor de las escuelas y emisiones urbanas.

VinBus ya opera cientos de colectivos eléctricos

La escala del proyecto tampoco puede entenderse sin mirar lo que sucede en el resto de Vietnam.

VinBus fue creada en 2019 dentro del grupo Vingroup y comenzó a desplegar colectivos eléctricos en 2021. Actualmente opera servicios en varias ciudades vietnamitas utilizando vehículos fabricados por VinFast, compañía perteneciente al mismo conglomerado.

Para mayo de 2026, alrededor de 2.000 colectivos eléctricos VinFast estaban circulando en Vietnam, de los cuales unos 600 eran operados directamente por VinBus. La flota propia había acumulado aproximadamente 73 millones de kilómetros hasta fines de 2025.

Es decir, los 50 buses escolares de Quảng Ninh no son un experimento aislado con unidades prototipo.

Se incorporan a un ecosistema de electromovilidad que ya funciona a una escala considerable.

Cómo son los eléctricos que utiliza VinBus

Sustainable Bus señala que la oferta vietnamita de VinFast incluye actualmente eléctricos urbanos de 6, 8 y 10 metros, dimensiones relativamente compactas frente a los tradicionales colectivos de 12 metros utilizados en otros mercados.

Durante una visita realizada este año a las operaciones de VinBus en Hanoi, la publicación informó que determinadas unidades utilizadas localmente cuentan con baterías CATL de 281 kWh y realizan alrededor de 260 kilómetros por carga en la operación observada.

Ese dato no necesariamente corresponde de forma exacta a los 50 vehículos escolares de Quảng Ninh —las fuentes del nuevo programa no identifican públicamente en detalle su configuración técnica—, pero permite dimensionar el nivel de madurez alcanzado por la plataforma eléctrica del fabricante.

VinFast, además, ya comenzó a mirar fuera de Asia.

La compañía desarrolló los EB 8 y EB 12 para Europa, y el EB 12 de doce metros ya obtuvo homologación para ese mercado.

Electrificación con un objetivo diferente

La experiencia de Quảng Ninh muestra otra posibilidad dentro del debate sobre la transición energética del transporte.

Habitualmente, una ciudad reemplaza colectivos diésel por eléctricos manteniendo prácticamente intacta la estructura del servicio: misma línea, recorrido similar y mismos pasajeros.

En este caso, la electrificación sirve para crear un servicio específico que antes no existía en estas condiciones.

El vehículo eléctrico se combina con una política pública de gratuidad, recorridos diseñados alrededor de los establecimientos y un sistema electrónico para controlar el viaje de los estudiantes.

Por eso, los 50 vehículos constituyen solamente una parte de la noticia.

Un modelo interesante para mirar desde Argentina

La experiencia también plantea una pregunta aplicable a ciudades argentinas.

En numerosos municipios, los horarios de ingreso y salida de las escuelas generan una fuerte concentración de automóviles particulares, remises y otros vehículos alrededor de los establecimientos.

Un sistema escolar organizado mediante colectivos podría atacar simultáneamente varios problemas: reducir viajes particulares, disminuir congestión, mejorar la previsibilidad del traslado y aumentar la utilización del transporte colectivo desde edades tempranas.

Que los vehículos sean eléctricos agrega una ventaja adicional, especialmente porque gran parte de esos recorridos se desarrolla dentro de áreas urbanas densamente pobladas.

Eso no significa que un modelo como el vietnamita pueda copiarse directamente. Habría que estudiar costos, distancias, distribución geográfica de los alumnos, infraestructura de carga y mecanismos de financiamiento.

Pero sí muestra que la electromovilidad puede pensarse más allá de la simple sustitución tecnológica.

Quảng Ninh no puso 50 eléctricos en la calle solamente para reemplazar colectivos diésel.

Los utilizó para crear una nueva red de transporte escolar público y gratuito.

Y probablemente ese sea el aspecto más interesante de la experiencia: demostrar que electrificar una ciudad también puede ser una oportunidad para preguntarse qué nuevos servicios de movilidad podrían ofrecerse con esos vehículos, y no solamente qué motor utilizará el colectivo que ya existe.

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