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De un colectivo a una flota: ¿a cuántas casas equivale la electricidad necesaria para electrificar una línea del AMBA?

Un colectivo eléctrico que recorra unos 240 kilómetros diarios puede demandar cerca de 281 kWh de la red por jornada. Es casi el consumo mensual completo de una vivienda de 300 kWh. Cuando el ejercicio se lleva a una flota de 60 unidades, la demanda escala hasta unos 16,8 MWh diarios y 5,26 GWh anuales: tanta electricidad como la que utilizarían durante un año alrededor de 1.750 hogares argentinos de consumo promedio.

¿Cuánta electricidad consume realmente un colectivo eléctrico?

La respuesta expresada en kilovatios hora puede resultar técnicamente correcta pero difícil de visualizar.

281 kWh por día.

¿Es mucho? ¿Es poco?

La dimensión aparece cuando esa cantidad se compara con algo mucho más cotidiano: el consumo eléctrico de una casa, un departamento o incluso un edificio entero.

Y cuando ese único colectivo se transforma en una flota de 60 unidades, la escala cambia completamente.

Tomando como punto de partida la experiencia realizada con los colectivos eléctricos Yutong de la Línea 59 de Buenos Aires, es posible construir una comparación sencilla que permita entender qué significaría energéticamente electrificar una línea completa del AMBA.

No se trata de un proyecto actualmente anunciado para la Línea 59, sino de un ejercicio técnico-periodístico construido a partir de datos reales de operación.

El punto de partida: 240 kilómetros diarios

Durante la prueba realizada en Buenos Aires, dos Yutong eléctricos de la Línea 59 llegaron a realizar aproximadamente 240 kilómetros diarios cada uno sin necesidad de carga intermedia.

Los consumos específicos medidos fueron de 0,974 y 1,038 kWh por kilómetro, con un promedio cercano a 1,01 kWh/km.

Pero esa es la electricidad efectivamente almacenada y utilizada por el vehículo.

Cuando se incorpora la eficiencia del proceso de carga, la cuenta aumenta.

Un análisis posterior de la experiencia argentina consideró aproximadamente 13,6% de pérdidas durante la carga, llevando el consumo real desde el cargador hasta alrededor de 1,17 kWh/km.

La cuenta queda entonces:

240 km × 1,17 kWh/km = 280,8 kWh

Redondeando:

Un colectivo eléctrico: 281 kWh por día

Ese es el número desde el cual puede comenzar la comparación.

¿A cuánto equivale cargar un solo colectivo?

Para visualizarlo utilizaremos tres escenarios residenciales sencillos.

Un departamento con un consumo de 150 kWh mensuales, una casa con 300 kWh mensuales y un edificio de 20 departamentos más espacios comunes con un consumo conjunto de 3.500 kWh mensuales.

No son promedios oficiales del AMBA: son referencias ilustrativas que permiten transformar los kWh en escalas fáciles de comprender.

Si dividimos esos consumos por 30 días, obtenemos aproximadamente:

Y aparece la primera comparación llamativa.

Un único colectivo eléctrico consume en un día la misma electricidad que un departamento de 150 kWh/mes utilizaría durante unos 56 días.

Frente a una casa de 300 kWh mensuales, equivale a unos 28 días de consumo.

Y frente al edificio completo utilizado como referencia, los 281 kWh representan aproximadamente 2,4 días de consumo del edificio.

Dicho todavía más gráficamente:

un día de operación de un colectivo equivale a casi dos meses de electricidad de un departamento de bajo consumo, o casi un mes entero de una casa de 300 kWh.

Un colectivo durante todo un mes

Para mantener los mismos supuestos utilizados en nuestro ejercicio sobre electrificación de una línea, consideramos 26 jornadas operativas mensuales.

Entonces:

281 kWh × 26 días = 7.306 kWh

Es decir:

7,3 MWh por colectivo y por mes

Esa electricidad equivale aproximadamente al consumo mensual completo de:

49 departamentos de 150 kWh/mes,

24 casas de 300 kWh/mes,

o algo más de 2 edificios completos de 3.500 kWh/mes.

Y esto es solamente un colectivo.

Un colectivo durante un año: casi 88 MWh

Manteniendo 26 jornadas mensuales durante doce meses:

7,306 MWh × 12 = 87,7 MWh anuales.

Por lo tanto, un único colectivo eléctrico podría consumir en un año aproximadamente la misma electricidad que:

49 departamentos funcionando durante todo un año,

24 viviendas de 300 kWh mensuales durante un año,

o algo más de dos edificios de 20 departamentos durante un año.

La cifra permite empezar a dimensionar una característica fundamental de la movilidad eléctrica.

El colectivo no solamente consume mucha energía porque es un vehículo pesado.

También trabaja muchísimas horas.

Un automóvil particular puede permanecer estacionado la mayor parte del día.

Un colectivo urbano puede circular dos turnos consecutivos y completar cientos de kilómetros antes de regresar a su cabecera.

De uno a 60 colectivos

Ahora multipliquemos el ejercicio.

Si una unidad requiere aproximadamente 281 kWh diarios:

60 × 281 = 16.860 kWh diarios.

Redondeando, la infografía utiliza:

16,8 MWh diarios

Es aquí donde la electrificación deja de parecer un problema exclusivamente automotor y empieza a convertirse en una cuestión de infraestructura eléctrica.

Porque en un solo día esa flota necesitaría tanta electricidad como la que consumirían durante todo un mes aproximadamente:

112 departamentos de 150 kWh,

56 casas de 300 kWh,

o casi 5 edificios completos de 20 departamentos.

Es una de las comparaciones más potentes de todo el ejercicio:

Lo que 60 colectivos eléctricos necesitan durante una sola jornada equivale aproximadamente a un mes completo de electricidad de 112 departamentos.

¿Qué representan entonces los 2.920 departamentos de la infografía?

Aquí conviene explicar bien cómo leer la placa.

La cifra de 2.920 departamentos no corresponde al consumo de un solo día.

Corresponde al consumo eléctrico de la flota durante un mes de operación.

Manteniendo 26 jornadas:

16,8 MWh/día × 26 ≈ 438 MWh mensuales.

Son aproximadamente:

438.000 kWh.

Si cada departamento utilizara 150 kWh por mes:

438.000 ÷ 150 = 2.920

Por eso la infografía muestra que un mes de operación de esos 60 colectivos consume aproximadamente la misma energía que 2.920 departamentos durante un mes completo.

Para casas de 300 kWh:

438.000 ÷ 300 = 1.460 casas.

Y para edificios de 3.500 kWh:

438.000 ÷ 3.500 ≈ 125 edificios.

Un año completo: 5,26 GWh

Cuando la operación se proyecta durante doce meses aparece otra escala.

438 MWh × 12 ≈ 5.256 MWh

o:

5,26 GWh anuales

Eso equivale aproximadamente a mantener durante un año:

2.922 departamentos de 150 kWh mensuales,

1.461 casas de 300 kWh mensuales,

o cerca de 125 edificios de veinte departamentos y espacios comunes bajo el supuesto de 3.500 kWh mensuales.

La cifra anual prácticamente coincide con la comparación mensual porque en ambos casos estamos enfrentando períodos equivalentes: un mes de flota contra un mes residencial, o un año de flota contra un año residencial.

Hay otra referencia todavía más interesante: el hogar argentino promedio

Existe una cuarta comparación que puede incorporarse a la nota con una referencia oficial.

En 2024, la Secretaría de Energía señaló un consumo eléctrico promedio nacional de aproximadamente 250 kWh mensuales por hogar. Es importante remarcar que se trata de una referencia nacional y no específicamente del AMBA.

Con esa referencia:

un hogar promedio consume aproximadamente 3.000 kWh al año.

Entonces:

5.260.000 kWh ÷ 3.000 kWh/año ≈ 1.753 hogares.

Es decir:

Una flota de 60 colectivos eléctricos consumiría al año aproximadamente lo mismo que 1.750 hogares argentinos promedio.

Y la comparación también puede hacerse con una sola unidad.

Los aproximadamente 87.700 kWh anuales de un colectivo equivaldrían al consumo anual de alrededor de:

29 hogares promedio.

Es una forma particularmente clara de observar el salto de escala:

1 colectivo ≈ 29 hogares promedio por año.

60 colectivos ≈ 1.750 hogares promedio por año.

La comparación completa

¿Entonces los colectivos eléctricos consumen “demasiado”?

La comparación puede producir una impresión engañosa si se la observa fuera de contexto.

Sí: un colectivo eléctrico demanda muchísima más electricidad que una vivienda.

Pero tampoco realiza el mismo trabajo.

Un departamento utiliza energía para iluminación, climatización y electrodomésticos.

El colectivo está desplazando un vehículo de varias toneladas durante 240 kilómetros diarios, transportando potencialmente a cientos o miles de pasajeros a lo largo de la jornada.

Por eso la comparación residencial no sirve para determinar si un bus eléctrico es eficiente o ineficiente.

Sirve para otra cosa:

hacer visible la escala energética de la electrificación del transporte público.

La comparación correcta entre tecnologías debería realizarse frente a la energía, combustible, emisiones y costos del colectivo diésel que sustituye.

Pero desde el punto de vista de la infraestructura eléctrica, conocer la equivalencia con hogares resulta extremadamente útil.

Porque permite entender qué ocurre cuando una empresa decide electrificar cincuenta, cien o doscientos vehículos.

El problema no son solamente los kWh

Incluso los 5,26 GWh anuales cuentan solamente una parte de la historia.

Para la red eléctrica existe otra pregunta tan importante como cuánta energía se consume:

¿en cuánto tiempo hay que entregarla?

Si los 60 colectivos regresan al depósito durante la noche y buena parte de los 16,8 MWh diarios debe reponerse en unas ocho horas, la instalación debería administrar una potencia promedio cercana a 2,1 MW.

Esa demanda equivale a transformar una cabecera tradicional de colectivos en una instalación eléctrica de escala industrial.

Transformadores.

Celdas.

Tableros.

Cargadores.

Cableado.

Sistemas de gestión de potencia.

Y eventualmente ampliaciones de la red de distribución.

Ahí está probablemente una de las conclusiones más importantes del ejercicio.

Electrificar un colectivo es cargar un vehículo; electrificar una línea es alimentar una pequeña central de consumo

Un único colectivo eléctrico ya representa una demanda energética significativa.

Alrededor de 281 kWh diarios.

Casi 88 MWh por año.

El equivalente a unas 29 viviendas promedio argentinas durante doce meses.

Pero todavía puede integrarse dentro de una infraestructura relativamente contenida.

Cuando ese vehículo se multiplica por 60, cambia la naturaleza del problema.

Ya no hablamos solamente de buses.

Hablamos de 5,26 GWh anuales, megavatios de potencia de carga y una cabecera convertida en un nodo energético.

Esa quizá sea la mejor manera de leer la infografía.

No pretende decir que “un colectivo consume como tantas casas” para juzgar su eficiencia.

Pretende mostrar el tamaño de la transformación.

Porque electrificar el transporte público significa retirar motores diésel de las calles.

Pero también significa algo menos visible:

trasladar una enorme demanda de energía desde el surtidor de combustible hacia la red eléctrica.

Y entre cargar un colectivo y cargar una flota completa hay una diferencia mucho mayor que simplemente multiplicar por 60.

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