La hoja de ruta 2050 de Buenos Aires cambia el mapa de los viajes. El auto perdería casi nueve puntos y la bicicleta triplicaría su participación, mientras el sistema de colectivos conservaría más de un tercio de los desplazamientos. El desafío no será solamente mover pasajeros: también habrá que transformar la tecnología de la flota.
- El colectivo seguirá siendo estructural. Colectivo y Metrobus suman 35,9% en 2050, apenas 1,1 puntos menos que en 2020.
- El gran corrimiento es del auto hacia la movilidad activa. El automóvil pierde 8,9 puntos y la bicicleta gana 6,6; caminar y pedalear alcanzan 32,0%.
- El transporte público conserva casi la mitad del reparto. Colectivo, Metrobus, tren y subte pasan de 47,2% a 47,4%, con un máximo intermedio de 48,5% en 2030.
- La base fija metas modales, no resultados de emisiones. No incluye CO₂e, pasajeros, kilómetros, tecnología de flota ni avance real de 2026; por eso no permite evaluar cumplimiento por sí sola.
La actualización de un conjunto de datos oficiales de la Ciudad de Buenos Aires vuelve a poner en números una discusión que suele quedar reducida a consignas: ¿cómo debería viajar la población porteña para que el transporte genere menos emisiones en las próximas décadas?
El archivo “Metas de reducción de emisiones por Transporte 2050”, actualizado el 23 de julio de 2026 por la Secretaría de Ambiente y la Agencia de Protección Ambiental, distribuye porcentualmente los viajes entre nueve categorías para 2020, 2030 y 2050. No muestra toneladas de dióxido de carbono ni cantidades de pasajeros; expresa la composición modal que forma parte de la estrategia climática de largo plazo.
La mayor transformación aparece fuera del transporte público. El automóvil baja del 26,2% en 2020 al 22,2% en 2030 y al 17,3% en 2050. Son 8,9 puntos porcentuales menos y una caída relativa cercana al 34%. En sentido inverso, la bicicleta pasa del 3,3% al 5,4% y finalmente al 9,9%: triplica exactamente su participación. Los viajes a pie también crecen, del 20,3% al 22,1%.
El colectivo cambia de forma, pero sigue siendo central
En la categoría “Colectivo”, la participación se mantiene prácticamente sin cambios hacia 2030 —pasa de 30,3% a 30,2%— y luego desciende hasta 27,5% en 2050. Sin embargo, el mismo archivo contabiliza al Metrobus por separado: esa categoría aumenta del 6,7% al 7,4% y luego al 8,4%.
Si ambas se suman para observar el universo de viajes en ómnibus urbanos —una agregación analítica, ya que el registro oficial las presenta separadas—, el sistema pasa del 37,0% en 2020 al 37,6% en 2030 y al 35,9% en 2050. Es decir, pierde apenas 1,1 puntos en tres décadas y continúa representando más de uno de cada tres desplazamientos.
La lectura es importante: la hoja de ruta no imagina una Buenos Aires sin colectivos. Proyecta una menor participación de los servicios convencionales y una mayor gravitación de los corredores Metrobus. Incluso en 2050, el bloque colectivo-Metrobus tendría más del doble de participación que el automóvil particular.
El transporte público conserva casi la mitad de los viajes
Al sumar colectivo, Metrobus, tren y subte, el transporte público representa 47,2% en 2020, 48,5% en 2030 y 47,4% en 2050. Su participación se mantiene esencialmente estable. Dentro de ese conjunto, el tren avanza del 6,0% al 6,3% y el subte del 4,2% al 5,2%.
El salto está en los modos activos. Caminar y pedalear, considerados en conjunto, pasan del 23,6% al 32,0%. Si a ellos se agrega todo el transporte público, los modos sostenibles crecen del 70,8% al 79,4% del reparto modal. La estrategia, por lo tanto, combina dos movimientos: reducir el peso del auto y transferir una parte significativa de esos viajes hacia la bicicleta y el peatón, mientras el transporte público conserva su función estructural.
Cambiar la forma de viajar no alcanza
La distribución modal es solamente una de las variables que determinan las emisiones. Dos ciudades con el mismo porcentaje de viajes en colectivo pueden tener huellas ambientales muy diferentes si una opera con motores diésel y la otra con buses eléctricos, biocombustibles u otras tecnologías de bajas emisiones.
La página oficial del sector transporte del Plan de Acción Climática 2050 planteó precisamente esa segunda transformación: mejorar recorridos, ampliar corredores y carriles exclusivos, ordenar paradas e incorporar tecnología, mientras se estudia una transición desde el diésel hacia combustibles alternativos y una flota eléctrica de largo plazo. El plan climático general se propuso reducir las emisiones de la Ciudad 52,9% para 2030 y 84,4% para 2050 respecto de 2015, pero el CSV modal no permite calcular cuánto aporta cada modo a esas reducciones.
Para el mundo del colectivo, esta distinción es decisiva. El archivo no informa cuántas unidades deberán renovarse, qué papel tendrán el GNC, el biometano, los híbridos o la electricidad, cuánto costará la infraestructura ni cómo se financiará la transición. Tampoco ofrece metas intermedias de flota para 2030.
Una meta actualizada, pero todavía sin tablero de cumplimiento
El conjunto de datos tiene 27 registros —nueve categorías por cada uno de los tres años—, no presenta faltantes y sus porcentajes suman aproximadamente 100% en cada período, con diferencias de una décima atribuibles al redondeo. Sin embargo, su actualización de 2026 no incorpora una medición real del presente ni una comparación entre avance y objetivo.
Ese es el próximo dato que falta. Para saber si Buenos Aires está en camino hacia 2030 habría que publicar, con la misma clasificación, la distribución modal observada más reciente; detallar el universo medido —viajes, etapas, residentes o todos los desplazamientos dentro de la Ciudad—; y cruzar esos resultados con pasajeros, kilómetros recorridos, ocupación, combustible y emisiones por tecnología.
La conclusión, por ahora, es clara: el automóvil es el modo que más terreno debería ceder; la bicicleta es el que más debería crecer; y el colectivo seguirá siendo el principal soporte motorizado de la movilidad porteña. El interrogante no es si seguirá siendo necesario, sino con qué calidad, velocidad, capacidad y fuente de energía llegará a 2050.
Fuente:
GCBA – Metas de reducción de emisiones por Transporte 2050







