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Menos kilómetros, mejores frecuencias: Tucumán quiere redibujar toda su red de colectivos con los datos de la SUBE

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán presentó un plan para reorganizar integralmente el transporte urbano. La propuesta divide la ciudad en siete sectores, busca reducir un 20% los kilómetros recorridos y plantea eliminar superposiciones para mejorar las frecuencias sin incrementar los costos operativos. El esquema todavía deberá atravesar una etapa de evaluación y debate.

San Miguel de Tucumán comenzó a discutir una transformación profunda de su red de colectivos. La Municipalidad presentó el 31 de julio de 2026 la denominada Estrategia de Eficientización del Transporte Público Urbano de Pasajeros, una propuesta inicial que busca reemplazar el esquema histórico de líneas y recorridos por otro diseñado a partir de los viajes reales de los usuarios.

El plan fue elaborado luego de analizar transacciones de la tarjeta SUBE, ubicación de los colectivos, kilómetros recorridos, cobertura territorial, cantidad de pasajeros, frecuencias, costos operativos y reclamos registrados por los usuarios. La intención es utilizar esa información para determinar dónde existe una oferta excesiva, qué barrios necesitan más servicios y cuáles son los tramos que generan gastos sin transportar una cantidad significativa de pasajeros.

El objetivo central es reducir aproximadamente un 20% los kilómetros operativos mediante recorridos más cortos, directos y ajustados a la demanda. Según el planteo municipal, ese ahorro permitiría mejorar las frecuencias y la regularidad utilizando de manera más eficiente la flota y los recursos económicos que actualmente sostienen el sistema.

Una ciudad dividida en siete sectores

Uno de los cambios más importantes sería dejar de organizar la red exclusivamente alrededor de las líneas y empresas existentes.

La propuesta divide el área urbana en seis sectores funcionales, definidos según su extensión territorial, cantidad de usuarios y volumen de viajes registrados. A ellos se sumaría un séptimo sector de tipo circunvalar, pensado para conectar barrios, centros educativos, establecimientos sanitarios y zonas comerciales sin obligar a todos los pasajeros a atravesar el microcentro.

Ese circuito transversal tomaría como referencia la función que actualmente cumplen las líneas 18 y 19. Su objetivo sería facilitar desplazamientos entre distintos puntos de la ciudad sin realizar el recorrido tradicional hacia el centro para luego volver hacia otro barrio.

Cada sector contaría con recorridos hacia el área central, pero con trazados más directos y menos kilómetros improductivos. La propuesta, sin embargo, todavía no determina cuáles serán las líneas definitivas, cómo se numerarán ni qué empresa quedará a cargo de cada zona.

Eliminar superposiciones sin perder cobertura

El diagnóstico municipal detectó recorridos extensos que atraviesan la ciudad de un extremo a otro, líneas que comparten gran parte de sus trayectos y corredores céntricos utilizados por numerosos servicios al mismo tiempo.

Mientras algunas zonas presentan una concentración elevada de colectivos, otros barrios tienen una cobertura insuficiente o frecuencias que no responden a las necesidades de los pasajeros. Este desequilibrio genera más kilómetros, incrementa el consumo de combustible y dificulta que las empresas puedan mantener horarios previsibles.

La intención no sería reducir la cantidad de unidades disponibles, sino distribuirlas de otra manera. Con recorridos más cortos, cada colectivo podría completar una vuelta en menos tiempo y volver a iniciar el servicio con mayor rapidez.

De acuerdo con los técnicos, ese mecanismo permitiría transformar kilómetros actualmente considerados improductivos en mejores frecuencias, menores tiempos de espera y una utilización más eficiente de los vehículos.

Menos paradas en el microcentro

La reorganización también incluye una revisión de las paradas, especialmente dentro del microcentro.

El relevamiento detectó puntos ubicados a menos de 150 metros de distancia entre sí. Cada detención adicional reduce la velocidad comercial, aumenta el consumo de combustible y dificulta el cumplimiento de las frecuencias previstas.

El proyecto propone eliminar o reubicar parte de esas paradas y concentrar las inversiones en refugios más seguros, accesibles, iluminados y vinculados con los sistemas municipales de información y monitoreo.

La reducción no implicaría necesariamente que los usuarios deban caminar grandes distancias, sino establecer separaciones más regulares y evitar la acumulación de paradas sobre un mismo corredor.

SUBE y geolocalización para controlar el servicio

La llegada de la tarjeta SUBE le permitió al Municipio acceder a información más detallada sobre la cantidad de pasajeros, los lugares donde se producen los ascensos y los horarios con mayor demanda.

Combinados con los datos de geolocalización de las unidades, esos registros permitirían verificar qué recorridos se cumplen, cuántos kilómetros realiza cada vehículo, dónde se producen las demoras y cuál es la relación entre la oferta y los pasajeros transportados.

El plan también busca unificar la información económica presentada por las empresas para calcular con criterios homogéneos el costo por kilómetro, el consumo de combustible, los gastos salariales, la amortización de los colectivos y la incidencia de cada componente sobre la tarifa.

El propósito es que los futuros pedidos de aumentos, compensaciones o aportes municipales puedan evaluarse a partir de datos verificables y comparables.

Carriles exclusivos, cámaras y energías más limpias

La estrategia se integra con otras medidas del Plan Integral de Movilidad Urbana de la capital tucumana.

Entre las acciones contempladas aparecen la implementación de carriles exclusivos para colectivos, la modernización de paradas, la instalación de cámaras de seguridad, la mejora de los sistemas de seguimiento y la incorporación gradual de vehículos que utilicen fuentes de energía más limpias.

El Municipio también confirmó que el Boleto Educativo Municipal continuará vigente, como parte de las políticas destinadas a sostener el acceso de los estudiantes al transporte público.

Otro desafío será coordinar la red municipal con las líneas provinciales e interurbanas que ingresan a San Miguel de Tucumán. El diagnóstico advierte que existen servicios de distintas jurisdicciones que circulan por corredores similares y compiten por los mismos pasajeros sin una planificación metropolitana integrada.

Un proyecto que todavía debe discutirse

La propuesta presentada no constituye todavía el mapa definitivo del transporte tucumano.

La Municipalidad abrió un plazo de 30 días para recibir observaciones de las empresas agrupadas en AETAT, la Unión Tranviarios Automotor, asociaciones de usuarios, especialistas, concejales y equipos técnicos. Una vez finalizada esa instancia, se elaborará una versión definitiva del rediseño.

Los responsables del estudio anticiparon que la implementación demandará varios meses y deberá atravesar evaluaciones operativas, económicas y financieras antes de traducirse en nuevos recorridos, frecuencias y condiciones de concesión.

La discusión central será cómo eliminar kilómetros y superposiciones sin reducir la cobertura ni perjudicar a los barrios que dependen del colectivo.

San Miguel de Tucumán plantea así un cambio de lógica: dejar de sumar modificaciones aisladas sobre recorridos históricos y comenzar a diseñar la red en función de los desplazamientos que efectivamente realizan los pasajeros.

Si el plan logra superar la etapa de debate, la capital tucumana podría convertirse en una de las primeras ciudades argentinas en reorganizar integralmente su transporte urbano utilizando los datos masivos generados por la tarjeta SUBE.

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