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Palma de Mallorca suma 23 buses eléctricos BYD–Castrosua dentro de un plan de renovación de 113 unidades cero emisiones

EMT Palma avanza con una transformación de flota superior a los 98 millones de euros, acompañada por nueva infraestructura de carga y un futuro centro operativo eléctrico

La empresa municipal EMT Palma presentó 23 nuevos buses eléctricos BYD–Castrosua, que comenzarán a integrarse progresivamente a la red urbana de la capital de Mallorca. La incorporación forma parte de un programa más amplio de renovación de flota que prevé sumar hasta 113 buses cero emisiones, con una inversión total proyectada superior a los 98 millones de euros.

Las nuevas unidades son buses eléctricos de 12 metros del modelo BYD Castrosua Nelec, desarrollados a partir de la colaboración entre el fabricante chino BYD, proveedor del chasis, y la carrocera española Castrosua. La alianza entre ambas compañías había sido anunciada en 2022 y ahora empieza a ganar presencia concreta en la operación urbana de Palma.

La presentación oficial se realizó el 21 de mayo de 2026, con la participación del alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés, junto a representantes locales y regionales del área de transporte. Las unidades irán entrando en servicio de manera gradual en distintas líneas operadas por EMT Palma.

Primeras líneas y costo por unidad

Según la información difundida por el municipio, los 23 buses fueron suministrados por BYD Motores Iberia con un costo unitario de 573.000 euros. De ese total, nueve vehículos ya se encuentran listos para iniciar operaciones, luego de completar los procesos de matriculación e instalación de sistemas embarcados.

En una primera etapa, los nuevos eléctricos circularán en las líneas 1, 6, 10, 14, 16, 20, 24, 27, 28, 29, 30, 39 y 40. De todos modos, la asignación de recorridos podrá modificarse más adelante según las necesidades operativas y el avance de la integración de la flota eléctrica.

La llegada de estas unidades también responde a una necesidad concreta de renovación. De acuerdo con los datos oficiales citados por Sustainable Bus, más del 36% de los buses de EMT Palma tiene actualmente más de 15 años de antigüedad. Ese diagnóstico explica la magnitud del plan: no se trata únicamente de electrificar, sino también de modernizar una flota que necesita reemplazos estructurales.

Un plan que también incluye buses Mercedes-Benz

El acuerdo marco impulsado por EMT Palma contempla hasta 113 buses eléctricos urbanos. Además de las 23 unidades BYD–Castrosua presentadas, se espera que otros 34 buses eléctricos adjudicados a Daimler Mercedes comiencen a llegar a partir de junio de 2026.

Este esquema muestra una estrategia diversificada de proveedores, algo habitual en procesos grandes de renovación. Para una empresa urbana, repartir incorporaciones entre distintos fabricantes puede ayudar a acelerar entregas, comparar desempeño operativo y reducir riesgos vinculados a disponibilidad de unidades, repuestos o soporte técnico.

El programa cuenta con financiamiento del Plan de Inversiones para la Transición Energética de las Islas Baleares, dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia–NextGenerationEU y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional. También participan fondos provenientes del impuesto de turismo sostenible, aportes del Ayuntamiento de Palma y recursos propios de EMT.

La infraestructura de carga, el otro eje del cambio

Como ocurre en toda transición eléctrica, la compra de vehículos es solo una parte del proceso. EMT Palma también está ampliando su infraestructura de carga en depósitos para poder sostener la operación diaria de una flota cero emisiones cada vez más numerosa.

Actualmente, la empresa dispone de 12 puntos de carga, a los que se sumarán otros 10 durante el próximo mes. Además, ya fue adjudicado un contrato para instalar 40 puntos de carga adicionales en las instalaciones existentes, con una inversión de 4,5 millones de euros. Las obras deberían comenzar antes de fines de mayo.

Esta expansión resulta clave para evitar que la infraestructura se transforme en un cuello de botella. A medida que ingresen más unidades eléctricas, la planificación de carga nocturna, la potencia disponible y la organización de los patios pasarán a ser tan importantes como la autonomía de cada vehículo.

ECO-EMT: un nuevo centro operativo pensado para la electromovilidad

El plan de renovación también se conecta con el futuro centro operativo ECO-EMT, actualmente en fase de diseño. El nuevo depósito prevé incluir 108 puntos de carga, áreas de mantenimiento especializado, sistemas fotovoltaicos, carga mediante pantógrafo, oficinas y mejores instalaciones para el personal. La inversión prevista ronda los 32 millones de euros.

Mientras ese proyecto avanza, EMT Palma continuará operando desde sus instalaciones actuales: el depósito de La Tàpia y el predio de Son Rossinyol. Esa estructura permitirá ir integrando gradualmente los nuevos eléctricos sin esperar a que el nuevo centro esté terminado.

El caso de Palma muestra una de las claves de la electromovilidad urbana: los buses eléctricos no cambian solo la flota, también transforman la lógica completa de los depósitos. Donde antes predominaban el abastecimiento de combustible, la guarda y el mantenimiento convencional, ahora aparecen cargadores, gestión energética, software, potencia contratada y nuevas rutinas operativas.

Palma acelera hacia una red urbana cero emisiones

Con la llegada de los 23 BYD–Castrosua, Palma de Mallorca da un nuevo paso dentro de una renovación profunda de su transporte urbano. La combinación de unidades nuevas, financiamiento europeo, infraestructura de carga y planificación de un centro operativo específico marca una transición que va más allá de una compra puntual.

Para EMT Palma, el desafío será convertir esa inversión en una mejora perceptible para los usuarios: buses más modernos, menos ruido, menor contaminación local y una red capaz de sostener la demanda cotidiana con vehículos más eficientes.

En una ciudad atravesada por el turismo, la movilidad cotidiana y la presión ambiental propia de los grandes destinos urbanos, el transporte público eléctrico aparece como una herramienta estratégica. Los nuevos BYD–Castrosua son apenas una primera postal de ese cambio: detrás de ellos viene una flota de hasta 113 unidades cero emisiones y una infraestructura pensada para que la electrificación deje de ser una novedad y pase a formar parte de la operación diaria.

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