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Caída histórica de circulación de unidades

El sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa un deterioro profundo. Un reciente informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) revela que la cantidad de unidades en circulación cayó de manera significativa, con picos que alcanzan hasta un 40% de reducción en algunos servicios.

El dato surge del Reporte de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), que analiza el funcionamiento del transporte público en el actual contexto económico.

Menos colectivos en la calle

Según el estudio, la oferta total de colectivos en el AMBA se redujo en torno al 30% respecto de los niveles habituales, aunque el impacto no es uniforme en todas las jurisdicciones.

Los servicios interjurisdiccionales —aquellos que dependen del Estado nacional y la Provincia— son los más afectados, con caídas que llegan al 40%. En contraste, las líneas que operan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires presentan una merma mucho menor, cercana al 5%.

El impacto del combustible

Uno de los principales factores detrás de este escenario es el fuerte incremento en el precio del gasoil. El informe señala que el aumento del combustible generó un “shock” en los costos operativos, obligando a las empresas a reducir la cantidad de unidades en circulación.

Este aumento, vinculado a factores internacionales, desacomodó la ecuación económica del sistema, que depende en gran medida de subsidios y tarifas reguladas.

Una crisis que ya venía gestándose

El deterioro no es nuevo. Antes incluso de los recortes recientes, la flota operativa ya mostraba signos de retroceso: a marzo de 2026 había un 12% menos de colectivos que en 2019, lo que equivale a más de 2.300 unidades fuera de servicio.

Esto evidencia que la crisis actual no responde únicamente a factores coyunturales, sino también a problemas estructurales del sistema.

Subsidios desactualizados y presión financiera

El informe también pone el foco en el esquema de subsidios. Las compensaciones vigentes fueron calculadas con un precio del combustible considerablemente menor al actual, lo que genera un desfasaje en los ingresos de las empresas.

Para sostener el nivel de servicio sin recortes, los especialistas estiman que sería necesario un refuerzo de aproximadamente $17.500 millones mensuales en subsidios.

En caso contrario, una de las alternativas sería trasladar el aumento de costos a los usuarios, lo que implicaría una suba adicional del boleto cercana al 16%.

Un sistema bajo presión

El análisis concluye que la actual caída en la circulación de colectivos es el resultado de una combinación de factores: aumento de costos, atraso en subsidios y una estructura que ya venía debilitada.

En este contexto, el transporte público en el AMBA enfrenta un escenario de alta fragilidad. Con menos unidades en la calle y una demanda que se mantiene elevada, el impacto en los usuarios ya es evidente: más espera, mayor saturación y un servicio cada vez más tensionado.

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