Los autobuses eléctricos de Londres comenzaron a incorporar un sonido artificial diseñado específicamente para alertar a peatones y ciclistas de su presencia. La medida surge porque estos vehículos, al circular a baja velocidad, son casi silenciosos y pueden representar un riesgo para personas distraídas o con discapacidad visual.
El nuevo audio fue encargado por Transport for London (TfL) y funciona como un sistema de alerta acústica (AVAS), obligatorio en Europa para vehículos eléctricos. Se reproduce continuamente cuando el bus está detenido o circula a baja velocidad, y cambia su patrón al comenzar a moverse para indicar desplazamiento.
A diferencia de simplemente imitar el ruido de un motor diésel, el sonido fue compuesto como una pieza electrónica suave y rítmica. Incluye un acorde constante cuando el vehículo está detenido y un pulso adicional cuando se pone en marcha, permitiendo reconocer intuitivamente el movimiento del bus.
El diseño se realizó en conjunto con organizaciones de personas con discapacidad visual, ciclistas y grupos ciudadanos para asegurar que fuera audible pero no molesto. Las primeras pruebas se realizaron en distintas líneas urbanas antes de su expansión al resto de la red.
Según los especialistas, el objetivo es mejorar la seguridad sin volver a contaminar acústicamente la ciudad. A velocidades mayores, el sonido se atenúa porque el propio ruido de rodadura ya resulta suficiente para advertir la presencia del vehículo.
Londres, que posee una de las mayores flotas de buses eléctricos de Europa, busca así adaptar el paisaje sonoro urbano a la movilidad eléctrica: ciudades más silenciosas, pero igualmente seguras.







