spot_img

Sin subsidios, el boleto mínimo del colectivo podría llegar a $1.500

El sistema de transporte público de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) vuelve a estar en el centro del debate. Según estimaciones del sector empresario, la eliminación total de los subsidios estatales llevaría el boleto mínimo a valores cercanos a los $1.500, más del doble de la tarifa actual.

La advertencia fue realizada por el presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, quien explicó que el valor surge de trasladar al usuario el costo total del sistema, hoy parcialmente cubierto por el Estado.

Actualmente, el boleto mínimo ronda los $700, pero el sistema percibe en total cerca de $1.500 por pasajero si se suman los subsidios. En ese esquema, solo el 37% del ingreso proviene de la tarifa que paga el usuario, mientras que el resto corresponde a aportes estatales.

Un sistema sostenido por subsidios

El modelo actual del transporte público en el AMBA depende fuertemente del financiamiento estatal, una situación que se profundizó en los últimos años. Durante la pandemia, la caída de pasajeros y el congelamiento tarifario obligaron a incrementar los subsidios para cubrir costos operativos como salarios, combustible y mantenimiento.

Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar con una reducción progresiva de estos aportes. Esto derivó en un mayor peso de la tarifa en los ingresos del sistema y en un ajuste que impacta directamente en los usuarios.

Más caro no significa mejor servicio

Uno de los puntos más llamativos del planteo empresarial es que un boleto de $1.500 no implicaría mejoras en la calidad del servicio. Según Fusaro, ese valor permitiría sostener el esquema actual, que ya presenta limitaciones en frecuencia, cobertura y cantidad de unidades.

De hecho, advirtió que si se buscara recuperar el nivel de servicio de hace una década —con más colectivos en circulación y mayor oferta, especialmente en horarios nocturnos— el boleto debería ubicarse cerca de los $2.000 en un escenario sin subsidios.

Menos colectivos y menos pasajeros

El sistema también enfrenta una crisis estructural. En los últimos años se redujo la cantidad de unidades en circulación y cayó significativamente la demanda. Según datos del sector, en una década se perdió aproximadamente un tercio de los pasajeros transportados.

Este fenómeno genera un círculo complejo: menos usuarios implican menos ingresos, lo que impacta en la frecuencia del servicio y termina desalentando aún más su uso, en un contexto donde crece la utilización de motos y vehículos particulares.

El debate de fondo: quién paga el transporte

El planteo de un boleto sin subsidios reabre una discusión clave sobre el financiamiento del transporte público. Desde el sector empresario proponen avanzar hacia un esquema más focalizado, donde la ayuda estatal llegue directamente a los usuarios según su nivel de ingresos, en lugar de subsidiar la oferta.

Mientras tanto, el sistema atraviesa un proceso de reconfiguración marcado por tensiones entre costos, tarifas y financiamiento estatal, con impacto directo en millones de pasajeros que dependen diariamente del colectivo para movilizarse.

El posible salto del boleto a $1.500 no es solo un número: expone el delicado equilibrio del transporte público en Argentina. Entre subsidios en revisión, caída de la demanda y costos en alza, el futuro del colectivo —principal medio de movilidad del AMBA— se debate entre sostenibilidad económica y accesibilidad social.

Artículos Relacionados

Redes Sociales

251,500FansMe gusta
40,150SeguidoresSeguir
10,140SeguidoresSeguir
spot_img

Últimas Noticias

spot_img
error: Contenido Protegido