La histórica empresa El Nuevo Halcón S.A., responsable durante décadas de la operación de la línea 148 que conecta el sur del conurbano bonaerense con la Ciudad de Buenos Aires, atraviesa sus últimas horas. Tras una profunda crisis económica y laboral, la compañía confirmó que dejará de operar, marcando el final de una etapa para miles de usuarios que dependen de este servicio para viajar entre Florencio Varela, San Francisco Solano y Plaza Constitución.

La decisión fue comunicada recientemente en una asamblea con trabajadores, donde se informó que la empresa cerrará sus actividades mientras se negocia un acuerdo para garantizar la continuidad del servicio y el futuro laboral de los empleados. El conflicto se arrastra desde fines del año pasado, cuando comenzaron las protestas del personal por la falta de pago de salarios y otras obligaciones laborales.
Deudas salariales y meses de conflicto
La crisis se profundizó en los últimos meses con una deuda acumulada que incluye el medio aguinaldo de diciembre, los sueldos completos de enero y febrero y aportes patronales que nunca fueron depositados. Frente a esta situación, choferes y empleados iniciaron retenciones de tareas que afectaron el servicio y encendieron la alarma en la región.
Para intentar saldar parte de las deudas, la empresa decidió desprenderse de activos. Entre ellos, vendió su base operativa ubicada sobre la avenida 12 de Octubre, en Quilmes, cuyos fondos serán destinados a pagar salarios atrasados a los trabajadores.
La línea seguirá funcionando con nuevas empresas
A pesar del cierre de la compañía, la línea 148 no desaparecerá. El escenario que se negocia actualmente establece que el servicio continuará circulando bajo la operación de otras empresas del sector. En principio, las firmas San Vicente —del grupo DOTA— y Misión Buenos Aires asumirían la explotación de la línea y absorberían la mayor parte del personal.
Las negociaciones contemplan que cerca de 500 trabajadores sean incorporados por estas compañías, manteniendo su antigüedad y categoría laboral, una condición que fue exigida por los gremios desde el inicio del conflicto. El acuerdo aún debe ser homologado formalmente para concretar el traspaso definitivo.
Un cierre con fuerte peso simbólico
El final de El Nuevo Halcón no solo representa la desaparición de una empresa histórica del transporte en el sur del conurbano. También tiene un fuerte valor simbólico para Florencio Varela: el club de fútbol Defensa y Justicia tomó su apodo de “El Halcón” precisamente de esta empresa de colectivos que formó parte del paisaje cotidiano del distrito durante décadas.
El día que Diego Maradona jugó en el equipo de choferes de la línea 148 de la empresa “El Halcón”
Mientras se define el traspaso definitivo, el servicio de la línea 148 seguirá circulando con nuevos operadores. Sin embargo, para muchos vecinos del sur bonaerense, el cierre de El Nuevo Halcón marca el final de una etapa histórica en el transporte regional.








