España puso en marcha el primer servicio regular interurbano operado íntegramente con autobuses a hidrógeno verde. La iniciativa fue implementada por la empresa ALSA en el Principado de Asturias, marcando un nuevo paso en la transición energética del transporte público europeo.
Las unidades utilizan celdas de combustible que generan electricidad a bordo a partir de hidrógeno, emitiendo únicamente vapor de agua por el escape. Esto permite eliminar por completo las emisiones contaminantes locales sin depender de baterías de gran tamaño como en los buses eléctricos convencionales.
Cada vehículo cuenta con una autonomía aproximada de 500 kilómetros, suficiente para cubrir recorridos regionales completos sin recarga intermedia. Además, el repostaje de hidrógeno demora cerca de 10 minutos, un tiempo comparable al abastecimiento de combustible tradicional y muy inferior al de la carga eléctrica rápida.
El proyecto busca evaluar el rendimiento real de esta tecnología en servicios interurbanos, donde los largos trayectos y los tiempos de operación continuos representan un desafío para la electrificación a baterías. Asturias fue elegida como zona piloto por sus distancias medias y condiciones topográficas variadas.
Si los resultados son positivos, el operador prevé expandir progresivamente la flota de hidrógeno a otras rutas regionales, posicionando a esta tecnología como alternativa para corredores de media y larga distancia con cero emisiones.






